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No por ser algo esperado, o incluso previsible, deja de ser sorprendente la prisa que se han dado los grandes del sector bancario en salir a los medios para despotricar contra la última sentencia de la UE que da la razón al ciudadano frente a la gran banca en lo que a la ejecución hipotecaria se refiere.

En este caso las declaraciones proceden de un portavoz de la Patronal Bancaria (aquí AEB) que ha afirmado sin pudor que esta nueva medida supone alagar el proceso de ejecución y gestión del proceso hipotecario  y con ello se causa un notable deterioro a las garantizas que respaldan el préstamo hipotecario, encareciendo al final el coste general y de riesgo de la hipoteca. Algo que resulta sorprendente cuando son las propias entidades la que llevan ya varios meses, a lo Pedro y el lobo, anunciando la próxima subida del precio de la vivienda por tal de colocar pisos e hipotecas entre sus clientes.

Dicho de otro modo: pese a que la banca afirma que el precio de la vivienda y ha tocado suelo (las que ellos venden) alargar los procesos de lanzamiento hipotecario y ejecución final supone alargar sus plazos e incrementar sus costes generales lo que al final, que mala suerte, va a suponer que tengan de nuevo que incrementar el coste de las hipotecas y subir de nuevo sus diferenciales y costes que, faltaría mas, va a pagar el futuro hipotecado. Si en este punto tiene una sensación de deja vi, no se preocupe porque este argumento es justamente el mismo que lleva la banca empleando desde que se determinó el carácter abusivo de las clausulas suelo. Y seguramente sea el discurso de emergencia que se empleará cada vez que la banca tenga que enfrentarse a un revés legal.

Lo peor de todo no es el aspecto mas cómico del asunto sino la prueba palpable de que al final somos meros elementos en manos de la banca. Hacen con nosotros lo que quieren y si por casualidad la justicia lo pone de manifiesto siempre recurren al chantaje de que “si eso cambia todo va a ser mas caro”.  Y si quien lo dice es la propia patronal poco o nada puede esperarse de que la competencia sirva para poner orden en un mercado que huele a oligopolio desde hace mucho tiempo.

Aun así la relativa ventaja, en este caso concreto, es que al venir la medida desde Europa no va a ser fácil que se toree tal como está pasando con los suelos. Lo malo, tal como decíamos en el otro articulo, es que tampoco seria extraño que el señor de Guindos aprovecha para colarnos “otro regalo” cuando se realice la reforma que conlleva esta sentencia. En todo caso, el tiempo lo dirá y el tribunal lo juzgará.

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