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Ya lo hemos comentado en varias ocasiones: la guerra de hipotecas (igual que el invierno) se acerca. Las entidades empiezan a cargar los cañones de cara a plantear una nueva batalla de precios en las hipotecas y esta vez tiene pinta de ser la buena.

Y es que aunque ya habíamos tenido algunas breves escaramuzas anteriormente, parece que el discurso de mejora económica del gobierno ya va haciendo efecto en la mente de los consumidores y las entidades, el grifo del crédito empieza a abrirse, los diferenciales se ajustan a la baja y empieza la guerra. Las cifras invitan a ello ya que el crédito se incrementa, en términos interanuales, en torno al 37% mientras que el numero de operaciones cerradas crece casi un 29%. Números que son el reflejo de un mercado que había tocado fondo y que parece que tras pisar el suelo empieza a remontar la senda del crecimiento. Sin embargo no es oro todo lo que reluce.

Y es que hay dos elementos clave que debemos de tener en cuenta a la hora de evaluar esta situación actual de mercado:

Por una parte los datos económicos, aun siendo buenos, tienen muchos puntos oscuros que pueden acabar aguando la fiesta a quienes ya andan cargando cañones. El paro sigue siendo elevado, los suelos siguen cayendo, y aunque la construcción parece repuntar también de forma leve, el stock de vivienda pendiente de colocar sigue siendo realmente grande, de manera que todos estos factores otorgan una renovada incertidumbre al mercado.

En el lado bancario, aunque es cierto que los diferenciales hipotecarios se están reduciendo, llegando a ver ofertas de mercado a EURIBOR +  1 también es cierto que los requisitos siguen siendo realmente rígidos: ingresos mínimos de unos 2.000 euros, tasación ajustada, importes que no superan el 80% de ese valor de tasación (tal como en su día el Banco de España exigía), plazos que no superan los 30 años  y contratación de productos de todo tipo. Las condiciones leoninas tradicionales que actualmente se mantienen y que van a seguir estando presentes limitan de forma notable el acceso al crédito hipotecario. Aunque visto lo visto casi mejor que sea así a que dentro de unos años, cuando suba el Euribor, nos encontremos de nuevo con problemas de desahucios y otras desgracias variadas.

Aun así quienes si tienen este contexto y esta capacidad pueden ser capaces de negociar buenas condiciones. Especialmente cuanto mejor sean las condiciones que aporten los futuros clientes, ya que una de las prioridades que tienen hoy dia las entidades es justamente esa: la de buscar negocio lo mas solvente posible. Por tanto la guerra se recrudece cuanto el cliente es una perita en dulce con estabilidad y un buen salario. En tal caso es el cliente el que debe saber justo por donde entrar al banco para sacar lo máximo que pueda. Ya hemos comentado en otras publicaciones anteriores como poder negociar y tener éxito, asi que es cuestión de ponerlo en práctica.

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